Bienvenidos

Hace tiempo que las personas han estado obsesionadas en conocer todos los secretos del espacio exterior. Se han gastado miles de millones de dólares en tratar de llegar a los lugares más reconditos del universo. Sin embargo, aun no conocemos los secretos que guardan las profundidades del mar.
Esto no es simplemente cuestión de ciencia o de presupuestos de egresos de gobierno. Es una cuestión de cambio de paradigma. Debemos dejar de ver las cosas como las ven los demás, pero sobre todo, dejar de ver las cosas que ven la mayoría.
Adéntrate en un mundo que rompe los paradigmas y juntos observemos el fondo del mar.

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lunes, 20 de abril de 2009

Un soneto y amor es lo que intento

Un soneto y amor es lo que intento,
al igual que robarte un beso anhelo.
Aunque no logro bajarlo del cielo
como a estos versos en un lienzo quieto.
Comienzo con un sólo sentimiento
y los termino difuminados cual helio,
peligroso y sin miedo al sepelio,
escurrido rincón de entendimiento.
Un beso de ti, sólo un beso deseo…
de ahí el mar paciente que desborde
marejada apasionada y ajetreo,
desenfrenado sentimiento al borde
del abismo, de la cima de un oleo
donde plasmo estos versos desacordes.

jueves, 26 de marzo de 2009

Que la vida se encargue

El simple hecho de pensar en castigar o no a alguien, me pone a pensar en si eso es o no ético. Alternativas para castigar. Alternativas. Castigo.
Sinceramente, no creo que haya peor castigo que el vivir. Estoy seguro que los pecados, si es que existen, se pagan en vida y de igual manera las virtudes se ganan en la vida misma.
Pero dejemos esas reflexiones atrás y veamos de lleno el ejemplo del cuento ¡Diles que no me maten! de Juan Rulfo y tratemos de contestar las siguientes preguntas: ¿es válido aplicar el castigo sin importar los años que hayan transcurrido? y ¿qué alternativa se pueden proponer en vez de la muerte como castigo?
Sólo para introducir, el cuento trata de un hombre que ha matado a alguien cuando era joven, unos cuarenta años atrás, toda su vida a vivido perseguido y escapando de todos. A pesar del tiempo, el hijo del asesinado, ahora coronel, espera al asesino en la puerta de su casa, lo ve, le explica que nunca conoció a su padre por su culpa y finalmente, lo fusila.
Uno puede suponer lo siguiente: si ha matado a alguien debe de recibir castigo. Pero, si el castigo ya se lo ha dado la vida misma, ¿es necesario matarlo?
Basándonos en el cuento, yo creo que el coronel está en todo su derecho de ir a exigir que el asesino pague su culpa. Ha matado a un hombre, debe de ser castigado. No importa el tiempo, no importa el cómo. Me decía mi abuelo: ojo por ojo, diente por diente. Y pues si no mal recuerdo, muchas de las personas, aun en la actualidad, siguen pensando de esa manera. Y es que sólo el cristianismo nos habla de poner la otra mejilla.
Por otro lado, escuchando un poco al viejo, creo que de verdad ha vivido mal. Y es que si vivir es andar de un lugar a otro cuidándote las espaldas día a día, pues mejor no estar vivo.
Pero de verdad el personaje que si me pone la piel como erizo, es el hijo. Es frío, indiferente, antipático, egoísta. Él, desde mi punto de vista, es el único que debería merecer castigo.
Y será que mi educación me lleva a pensar en que está primero el defender a la familia y luego poner los intereses propios. La verdad no daría la vida por mis padres, pero si haría todo lo posible por lograr que vivieran un tiempo más. El hijo sale, se preocupa por su vida y no logra si quiera, un día más de vida para su padre, ¿quién lo castiga a él?
Como lo hemos visto, el cuento se puede ver de muchas maneras. Tajantemente, creo que no hacía falta matar al viejito. Ya había vivido bastante mal. Por otro lado, el coronel está en su derecho de aplicar su ley. Y pues el hijo tiene toda la libertad de defender o no a su padre. Finalmente, en ese tipo de situaciones uno nunca sabe cómo reaccionará hasta que no las vive en carne propia.
¿Alternativas en vez de la muerte? Supongamos que sugiero que siga viviendo y que haga trabajos forzados y demás. ¿No me convierte en peor persona? ¿Quién soy yo para definir si sigue o no viviendo con normalidad?
Como lo decía al inicio, me incomoda demasiado pensar en el cómo castigar a una persona. Conozco mucha gente que merece ser castigada. Pero también creo en el arrepentimiento. Pero sobre todo creo, en que la vida es la que mejor castiga. Así que, quieren una respuesta: que la vida se encargue.

viernes, 20 de febrero de 2009

Brevísimo análisis.

Debo confesarle, aunque es costoso admitirlo, que yo no sé apreciar el arte en los poemas. Sin embargo, por ahora, sólo me dedico a intentar comprenderlos, muchas veces sin llegar al éxito. Afortunadamente, tengo la oportunidad de codearme con personas de un gran nivel cultural, social y ético, que han dedicado su vida entera a la literatura y en especial a la poesía, como lo es el Maestro Afhit Hernández.

El siguiente, brevísimo análisis, es de autoría de mi Maestro, el cual se realizó en una clase sobre como análizar poesía. A pesar de su corta extensión y superficial análisis, nos demuestra la brillantez del poema y de los porqués se debe, por lo menos en este caso, considerar como obra de arte. Sin más, le invito a leer el poema, meditar sobre él y luego entonces, revisar el brevísimo análisis.
En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que, vencida,
es despojo civil de las edades,
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

Sor Juana Inés de la Cruz


En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? Brevísimo análisis.

Este poema escrito por Sor Juana, gran poeta del barroco mexicano, es un soneto, pues sus estrofas son dos cuartetos y dos tercetos de versos undecasílabas de rima consonante de orden ABBA en los cuartetos, (es decir, rima abrazada o cabalgada); y de orden CEC ECE (es decir cruzadas), en los tercetos.

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Inicia con una personificación o proposopeya del Mundo, poniéndolo con mayúsculas para representar el agobio social que la persigue, que le repite a cada paso qué se espera de ella. En el barroco se caracterizan los lujos y detalles rebuscados, elementos por más de la vanidad y la perfección y el retruécano del final del primer cuarteto señala precisamente cuales son los intereses de Sor Juana: cultivar y enriquecer el intelecto y no su belleza física.
Además el hipérbaton (En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?) inicial señala varias cosas: primero un lenguaje fuera de lo común que deja en evidencia una brillantez rebuscada y compleja. Segundo, el hipérbaton encierra la palabra “Mundo” y le otorga así un lugar central, como si quisiera enfatizarlo. Tercero, al terminar con una pregunta retórica causa suspenso al lector.

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no entendimiento en las bellezas?


El uso recurrente de la terminación “e-o”, nos remite a un ritmo y una musicalidad que repetirá en todo el poema.
El segundo cuarteto (Yo no estimo tesoros ni riquezas;) inicia con una sinonimia para hacer énfasis en las riquezas y en su falsedad. Asimismo reitera claramente su rechazo por aquellas cosas superficiales tan valoradas en su época y aún en la actualidad.
Con el segundo retruécano del final del segundo cuarteto (poner riquezas en mi pensamiento que no ni pensamiento en las riquezas) reafirma su inteligencia, el juego de palabras demuestra su capacidad mental y la riqueza que habita en su pensamiento, así no sólo lo dice, sino lo demuestra y lo señala.
El terceto primero demuestra que para ella, la belleza es efímera y esporádica y que más tarde será “despojo civil de las edades”. Despojo, pues, es un residuo que se puede perder o que no pertenece a nadie. Civil, porque se refiere a una norma social, y porque no es natural sino impuesta. Civil entonces es sinónimo de artificial; de las edades porque con el tiempo todo se acaba.
Otra vez vuelve la idea de que la riqueza es falsa, superficial y lo enfatiza con el “fementida”. El calambur de fementida puede leerse “fe mentida”, y reitera la idea de que la riqueza puede causar fe pero esa fe miente. Otro calambur señala con “no es timo”, que la verdad parece mentira y ratifica este sentido que señala un ambiente lleno e mentiras verdaderas o verdades que parecen mentiras, desmintiendo la idea del barroco que se supone que buscaba la verdad y la perfección.
El uso de la aliteración “v” nos recuerda el balbuceo, este balbuceo premeditado nos señala que quiere volver a ese estado natural lejos de la civilización que considera falsa y de la perfección que el barroco señala, siendo así un alma que busca un equilibrio imposible.